Reseña y Fotos | Carlos Sadness | El Plaza Condesa.

Noche de reencuentros con el pasado…

Texto: Bernardo Ameneyro Esquivel | @nayoameneyro

Fotos: Óscar Villanueva (OVD) / Cortesía

#CarlosSadnessMx

#CienciasCelestes

La espera terminó, el regreso del cantautor español a los escenarios de la ahora conocida como Ciudad de México se dio la noche de anoche, viernes 1° de diciembre en un marco completamente invernal con un clima de la fregada pero con la actitud veraniega correcta gracias al estilo que le permitió a Carlos Sadness brincar el charco y enamorar de nueva cuenta a sus fieles seguidores mexicanos, ahora desde el escenario de El Plaza Condesa.

El primero en saludar al respetable público fue Pehuenche quien de manera valiente se plantó en el escenario acompañado únicamente de su guitarra acústica para calentar el escenario con tres temas de su autoría donde pudimos dar cuenta de la personalidad intensa reflejada en sus canciones.

Luego de una breve pausa, llegó el turno de saludar a Carlos Sadness quien fue recibido con una gran ovación bien correspondida con música tanto por él como por el ensamble de músicos que lo acompañan que dicho sea de paso, son la estructura perfecta para acompañar al español en cada una de las atmósferas que recorre o como explicado en su propia voz: cuando visita fantasmas del pasado.

Los temas elegidos para la íntima velada fueron: “Fue Tan Importante”, “Perseide”, “Celeste”, “El Día Que Hizo”, “Volcanes Dormidos”, “Gran Momento”; en compañía de Melissa Robles, se vivió uno de los momentos más especiales de la velada: “Impares” y “Amor Papaya” hicieron desgañitar y bailar a todo el foro.

Con “Amores Flacos” y “Miss Honolulu” llegaron lo que desde nuestro punto de vista fueron las canciones mejor ejecutadas de la noche; para completar la tanda, continuaron con “Au Revoir”, “Bikini”, “Mátame Ya”, “El Día Volviste”.

Para la recta final, continuaron con “Siempre Esperándote”, “Groenlandia”, “Hoy Es El Día”, “¡Qué Electricidad” y “Monteperdido”.

A destacar las armonías vocales que descansan en el ukelele que se hace acompañar con buenos adornos en las guitarras y un bajo y la batería que hace las veces de percusiones emotivas que lucen más cuando suben la intensidad que provoca el baile del respetable.

También hay buena conexión con las baladas artistas sentidas que provocan al respetable a hacerlas suyas, coreando cada palabra.