Choque de generaciones y contrastes. TV Girl en el Pepsi Center…

por: Ángel Santillán Tellez.
Fotos: Bernardo Ameneyro Esquivel | @nayoameneyro
TV Girl regreso a Ciudad de México y…. ¿Cómo decirlo sin que suena tan hater a lo largo de estos párrafos!
Vamos a intentarlo…
El Pepsi Center no es el venue ideal para una banda como TV Girl. Su sonido dreamy, lo-fi y melancólico se pierde un poco en un espacio tan grande y con acústica tan regular. El audio estuvo decente en general (voces claras, samples ochenteros bien definidos), pero hubo momentos donde los bajos se comían todo y las guitarras sonaban planas, sobre todo en tracks más suaves como “Birds Don’t Sing” o “Heaven Is a Bedroom”.
El setlist fue impecable en papel explotando desde el arranque y un cierre emotivo con Lovers Rock y It Evaporates. Pero en vivo se sintió un poco predecible y lineal. No hubo sorpresas, ni improvisaciones, ni bises extendidos. La banda tocó todo muy profesional, casi robótico en algunos tramos: Brad y compañía interactuaron poco con el público mexicano (solo unos “gracias” genéricos), y el show duró lo justo, sin alargar para dar más.
Para una banda que vende nostalgia y conexión emocional, faltó un poco de calidez humana.
El público fue un mix extraño: mucha gente joven (hasta familias con niñxs), lo que creó un vibe más “concierto familiar” que “noche indie oscura”. Eso hizo que momentos intensos como “Blue Hair” o “The Blonde” se diluyeran entre gritos infantiles y celulares grabando todo. El lugar se llenó bien, pero no sold out total, y hubo quejas de tráfico caótico alrededor (como siempre en el WTC) y filas eternas para entrar/salir.
Lo mejor: los clásicos absolutos funcionaron de lujo (Cigarettes Out the Window, Lovers Rock y Not Allowed hicieron corear a todo el Pepsi), y la estética visual (luces neón, proyecciones retro) sí capturó esa vibra cinematográfica de la banda.
Pero en general, fue un show sólido, entretenido y sin grandes fallos… pero tampoco inolvidable. Para fans hardcore, cumplió; para quien esperaba una experiencia más cruda o inmersiva, se quedó corto. TV Girl es mejor en venues más pequeños donde su melancolía pega directo al pecho, no en un auditorio mediano como este.
Si bien TV Girl no ofreció un concierto desangelado, se sentía un contraste raro con el público que gritaba en demasía todo, grababa todo, pero no cantaba casi nada. Fue un choque generacional bastante extraño en el que fuimos partícipes tras casi 8 años de la agrupación en tierras mexicanas.















