El VL26 arrancó con la promesa de ser una celebración de los 26 años, pero el Día 1 se sintió más como un reencuentro nostálgico con altibajos inevitables. El cartel del sábado mezclaba rock latino clásico, cumbia villera moderna, salsa eterna, indie español y hasta algo de hip-hop argentino, pero la distribución en escenarios dejó a varios sintiendo que el festival se estiraba demasiado: cinco stages y horarios que obligaban a elegir entre ver a tus favoritos o correr como loco por el recinto.
Empezamos temprano con Los Viejos en la Carpa Intolerante (alrededor de las 16:35). Los veteranos del rock mexicano con tintes punk y ska entregaron un set sólido, crudo y sin filtros.
A esa misma hora, en otros lados, Nacho Vegas ponía su melancolía asturiana en el Escenario Telcel. El tipo es un poeta con guitarra, y su set fue íntimo, casi terapéutico entre tanto ruido festivalero. Canciones como “Dry Martini S.A.” o “La Gran Broma Final” sonaron perfectas para quien buscaba algo más reflexivo. Punto a favor: uno de los momentos más honestos del día. Punto en contra: en un festival así, con 50 mil personas gritando cerveza, su sutileza se perdió un poco para el grueso del público.
Luego vino Chetes (20:35 en Intolerante), que trajo su pop-rock elegante y sus hits solistas. El escenario se llenó de fans cantando “Poco a Poco” y “Regresa”. Buen show, carisma intacto, pero se sintió algo predecible: misma fórmula de siempre. No innovó, no arriesgó. Cumplió, pero no emocionó tanto como quizá se esperaba.
Ke Personajes en la Carpa Little Caesars (21:55) fue de lo más polarizante. La cumbia villera argentina explotó con “Travesuras”, “Y la hice llorar” y todo el flow callejero. El público joven se volvió loco, bailando en masa, pero para los que íbamos por rock o alternativo, fue como un balde de agua fría: demasiado reggaetón-cumbia en un Vive que históricamente era más rockero. ¿Diversidad? Sí. ¿Coherencia? Meh. El set fue efectivo para su nicho, pero dejó a varios caminando hacia otros escenarios.
El Gran Combo de Puerto Rico (23:05 en Amazon) fue el golpe de nostalgia salsera. Con más de 60 años de carrera, los “Mulatos” armaron una fiesta impecable: “Un Verano en Nueva York”, “Brujería”, timbales a todo volumen. El público mayor (y no tan mayor) bailó como si no hubiera mañana. Crítica: sonido perfecto, energía alta, pero en un festival de rock, se sintió como un paréntesis ajeno. Genial para variar, pero no para todos.
Juanes (18:25 en el Escenario Amazon) fue el que más dividió opiniones. El paisa trajo hits como “A Dios le pido”, “La camisa negra” y “Es por ti”, con un set bien producido, luces, visuales y su voz intacta. La gente coreó todo, pero hubo quien lo vio muy “pop radial” para un Vive Latino que alguna vez fue más alternativo. Cumplió como headliner accesible, pero faltó esa chispa rebelde que uno espera en el festival.
(20:35 Escenario Telcel) con su rap old school y humo everywhere; Lenny Kravitz (21:40 Amazon) rockeando con clase y hits eternos; John Fogerty trayendo Creedence vibes; Enjambre y Maldita Vecindad cerrando con ska y barrio.
En resumen: un Día 1 irregular. Demasiados nombres fuertes solapados, sonido desigual en carpas, y una sensación de que el Vive se ha vuelto más mainstream y menos arriesgado.
Hubo momentos mágicos (Nacho Vegas, El Gran Combo, Los Viejos), pero también ratos de “¿esto qué hace aquí?”. El festival sigue siendo un monstruo cultural, pero este sábado se sintió más como una gran fiesta ecléctica que como el Vive purista de antes.
Ya veremos que sucede en el segundo y último día de la edición 2026 del Vive Latino.