Fue una jornada buena, llena de contrastes generacionales, nostalgia rockera, pop de despecho masivo y cierres que dejaron al público exhausto pero feliz. El sol pegó fuerte un rato, aunque después se nubló. El polvo voló y la diversidad sonora del VL26, volvió a demostrar por qué es uno de los festivales más especiales de Latinoamérica.
El día arrancó con propuestas frescas y emergentes que calentaron motores. Monobloc abrió con energía cruda en uno de los escenarios secundarios, su sonido post-punk con toques folk puso a brincar a los primeros en llegar, mostrando que la nueva camada norteamericana llega pisando fuerte. De empalme, Rusowsky llenó el Escenario Telcel con su pop electrónico íntimo y melancólico; su set fue un oasis de calma en medio del caos, con el público cantando bajito y grabando todo con el celular. La gente más joven se volvió loca con sus letras vulnerables.
La sorpresa del mediodía/tarde llegó con Música Pa’ Mandar a Volar Vol. 2 en el escenario principal Amazon Music (alrededor de las 17:25). Amanda Miguel, Paulina Rubio, Danna, Emmanuel, Mijares, Dr. Shenka y una banda de lujo (con Quique Rangel de Café Tacvba, Rodrigo Guardiola de Zoé y más) armaron un karaoke gigante de baladas de despecho. “Él me mintió” de Amanda Miguel fue un momento catártico: miles cantando a grito pelado, lágrimas, abrazos y hasta dedicatorias en vivo. Fue inesperado ver al público rockero del VL26 entregado al 100% al pop romántico ochentero/noventero. ¡Un hit total!
Illya Kuryaki and The Valderramas regresaron con todo: funk, rap y groove argentino que hizo bailar hasta al más tieso. Su set fue puro flow, con clásicos como “Jugo” y “Abarajame”, y la química entre Dante y Emmanuel intacta después de tantos años.
Liran’ Roll trajo el rock pesado y callejero de siempre; su energía cruda y letras directas conectaron con la banda más rockera del festival, recordándonos las raíces del VL.
Luego vino el turno de Los Fabulosos Cadillacs, que entregaron un show explosivo lleno de ska, punk y ritmos latinos. “Matador”, “Carnaval toda la vida” y “Siguiendo la luna” fueron coreadas como himnos; Vicentico y compañía cerraron con broche de oro una presentación que recordó por qué son leyenda.
El clímax rockero internacional llegó con The Smashing Pumpkins. Billy Corgan y su banda actual sonaron potentes, con un set que mezcló clásicos como “Tonight, Tonight”, “1979” y “Bullet with Butterfly Wings”. Hubieron sorpresas: un cover inesperado a “Take My Breath Away” que dejó a todos boquiabiertos, y una atmósfera etérea con luces y visuales que contrastó perfecto con el calor del estadio. Aunque algunos extrañaron la alineación original, el show fue intenso y emotivo.
Otros highlights del día: Fobia reviviendo el rock alternativo mexicano con himnos generacionales, Santa Sabina con su misticismo poético, Hello Seahorse! en la Carpa Intolerante poniendo a cantar a todos con sus hits indie, Banda Machos cerrando la noche con fiesta y baile para los que aún tenían energía (¡a la 1:00 am!), y Steve Aoki dando el cierre electrónico con drops masivos y confeti por todos lados.
El segundo día fue un viaje combinado entre lo clásico y lo nuevo, lo emocional y lo bailable. El público mostró una lealtad impresionante, cantando desde baladas de desamor hasta guitarrazos pesados. El VL26 se despidió dejando la sensación de que la música sigue uniendo generaciones en el Estadio GNP.