Inspector celebró 30 años con una noche de nostalgia, ska y mucha energía en el Pepsi Center…
por: Miguel Maciel Malagon | @miguelmmfoto
El sábado 12 de septiembre, el Pepsi Center se convirtió en una auténtica fiesta de ska con la llegada de Inspector, agrupación regiomontana que celebró junto a sus seguidores tres décadas de trayectoria. Una noche de nostalgia, baile y, sobre todo, mucho agradecimiento hacia ese público que los ha acompañado durante 30 años.
La fiesta comenzó desde las 19:30 horas con Homero y su Cumbia Fuego, seguido por Big Javy y, posteriormente, Skapital Sound, quienes fueron calentando motores y preparando al público para lo que todos esperaban: la salida de Inspector.
Finalmente, alrededor de las 21:30 horas, las luces se apagaron y los gritos anunciaron la llegada de la banda al escenario. Desde los primeros acordes quedó claro que sería una noche especial. “Luna” y “Sin rencor” dieron inicio a un recorrido por diferentes momentos de la carrera de Inspector, en el que los asistentes no dejaron de cantar, brincar y bailar.
La noche continuó con temas como “Te he prometido”, “Las tijeras”, “Grita” y “Osito dormilón”, mientras la banda hacía un repaso por su trayectoria sin dejar fuera los grandes clásicos que han marcado su historia, como “Como un sol”, “Amnesia” y, por supuesto, “Amargo adiós”, canción que puso el broche final a una noche memorable.
Uno de los momentos que más se sintieron durante el concierto fue el constante agradecimiento de la banda hacia sus seguidores. Inspector dejó claro que estos 30 años no serían posibles sin el público que ha estado ahí desde sus primeros años y que continúa acompañándolos generación tras generación.
Y como el nombre de la gira lo dice, Solo para fans, la banda se dio el lujo de consentir a sus seguidores con canciones de diferentes etapas de su carrera, incluyendo temas de discos que quizá no son tan conocidos para el público general, pero que los verdaderos fans recibieron con especial entusiasmo, como los pertenecientes a Blanco y Negro.
Fueron más de dos horas en las que el Pepsi Center se convirtió en una enorme pista de baile. Entre gritos, brincos, abrazos y canciones coreadas a todo pulmón, Inspector demostró que tres décadas después sigue existiendo una conexión especial entre la banda y sus seguidores.
Una noche llena de clásicos, recuerdos y mucha energía que dejó claro que la historia de Inspector todavía tiene muchos capítulos por escribir.
Gracias Inspector, por una gran noche y por 30 años de ska.


















