Noche de pop rock en la colonia Polanco…
por: Bernardo Ameneyro Esquivel | @nayoemeneyro
La noche del pasado jueves 9 de abril se llevó a cabo la segunda fecha de Los Mesoneros en Lunario del Auditorio Nacional que abrió sus puertas a la muñecada amante del pop rock latinoamericano para celebrar la nueva etapa creativa de la banda conformada por Luis Jiménez, Juan Sucre y Carlos Sardi.
Así como en una reunión con buenos amigos, se conectaron los dispositivos necesarios en la pantalla para mostrar las fotos y videos de su último viaje, mientras relatan un montón de historias de la aventura vivida del otro lado del charco.
Así, con una gran actitud y con sinrisa de oreja a oreja, el proyecto originario de Caracas, Venezuela, presentó su más reciente álbum ESO que nos trajo a Abbey Road: “Memoria Muscular”, “Dos”, “Nuestro Año”, “El Paraíso”, “Solo”, “Ingenuo”, “¿Qué Hora Es Allá?”, “Caiga La Noche”.
Cuando hablamos de ESO Que Nos Trajo A Abbey Road, hablamos de un sueño de músicos de oficio, de esos que ya casi que no hay, que idealizaron momentos tan sencillos como inspiradores, tipo: aquí estuvo parado tal o cual, para entonces entender que para estar ahí, hay que chingarle, hay que soportar y seguirle chingando en especial cuando te dicen que no, cuando te cuestionan el porqué, cuando te comparan (pinche gente mal educada), cuando te hacen jetas, cuando soportas envidias, en fin, cuando la sufres y pues claro bebés, la historia es implacable, el momento siempre llega, y les llegó a ellos en forma de ángel bajado del cielo con su aura hermosa (sí hablo de Sir Paul Mc Cartney), un Beatle, mami, papi, UN BEATLE, carajamadre, un genio, atraviesa una de las puertas del icónico estudio para saludarlos, decirles que su sonido esta chiLo, y les regala unos minutos para hablarles de historia, compartirles un par de anécdotas de cuando era chamaco y de la importancia del lugar que estaban pisando.
Con el público completamente en la bolsa, llegaron los temas intensos, esos provocan contemplación absoluta por su lírica o desgañite liberador por lo vivencial: “Tonada De Luna Llena”, “Pangea”, “Exprópiese”, “El Puesto Es Mío”, “Dime Como Tu Quieras”, “Un Segundo”, “Indeleble”.
Que grato documentar un episodio de la aventura de tres músicos que supieron elegir a los cómplices adecuados para un trayecto tan jodido como el de la música, tan jodido como gratificante, subrayaría y que increíble que se hayan dado la oportunidad de hacer las cosas a la vieja escuela, haciendo un disco En Vivo, como Dios manda, con los fierros adecuados, con los procesos bien fundamentados, eso es lo que hace que la música pase de ser algo agradable y que venda muchos discos a que haga sentir y conecte con el público respetuoso y hermoso que para variar y no hacerles el cuento largo, fue lo más ruidoso y chulo que la colonia Polanco puede llegara tener de manera momentánea: “Últimas Palabras”, “Te Lo Advertí”, “Cumpleaños”, “Diciembre”.















