Velada para bohemios de corazón…

por: Bernardo Ameneyro Esquivel | @nayoameneyro
Gran cierre de la gira “4 Copas Bohemia En La Finca Altozano”, de la banda México-Americana La Santa Cecilia que con aforo completo en el Auditorio BB, ofreció un concierto harto emotivo, cálido y significativo, tanto para el extraordinario ensamble de músicos, liderado por la la encantadora Marisoul Hernández, que logró embelesar al público respetable gracias a los esfuerzos y oficio de Miguel “Oso” Ramírez en las percusiones, Alex Bendaña en el bajo, José Carlos en el acordeón y requinto y Abraham Sánchez en la batería.
Ya acreditados listos para nuestra jornada, nos hizo favor de saludar Abraham, con el encargo de que también le peguen a él los tiros de fotografía; esperemos que sean de su agrado…
Así, al calor y el poder de la música, el proyecto musical, nombrado así, La Santa Cecilia como la patrona de la música, el estilo musical híbrido, mestizo, al final de cuentas como lo que somos, hizo gala de su repertorio a ritmo de cumbia, rumba, bolero, jazz y ranchera, con una fina estructura o soporte musical de sonidos rock, pop y soul.
El repertorio elegido para su presentación, dio la importancia justa a lo registrado en el álbum 4 Copas Bohemia En La Finca Altozano con temas como: “El Andariego”, “La Copa Rota”, “Dos Botellas De Mezcal”, “Cuatro Copas” y “La Carretera”, “Me Estoy Volviendo Loca”, “Debut y Despedida”, “Almohada”, “Si Dios Me Quita La Vida”, “La Yerba Buena”, y otros más, provocaron el desagañite sabroso del público respetable que confirmó con La Marisoul que así como se sufre, también se goza.
La música cura, sublima cuando las guitarras parecen cantar, demostrando el gran oficio de la banda de búsqueda de sus raíces, donde comprendieron que para poder ser original, se trata de evolucionar dicha raíz como fue el caso de la interpretación de temas del inmortal José Alfredo Jiménez, abrazando el dolor, recordándonos que no hay atajos para encontrar la verdadera plenitud y entendimiento.
Así, entre mezcales y un ambiente harto cálido, se llevó a cabo la noche de bohemia, con el corazón en la mano, arriba y abajo del escenario; noche ambivalente, ecléctica, gozosa y harto divertida en la colonia Hipódromo Condesa, con esencia meramente mexicana, la agrupación originaria de Estados Unidos, que comenzó cantando en las calles de Los Ángeles, nos recuerda que vale la pena intentar morir cantando.


















