Clase magistral de rock en español en la colonia Polanco…

por: Bernardo Ameneyro Esquivel | @nayoameneyro
La noche del pasado sábado 12 de abril, se llevó a cabo la clase magistral de rock en español, impartida por el maestro y leyenda viva, Miguel Ríos en el Auditorio Nacional que lució pletórico, registrando aforo total para ser testigos del regreso a nuestro país del cantautor español con motivo de su Tour Todo A Pulmón.
El setlist elegido para la velada, incluyó los temas más representativos que a lo largo de seis décadas, el maestro cantautor y pionero del género musical en su país, que generación tras generación, lo han posicionado como ícono del género rock que empezara su historia ganando un concurso de la radio en la década de los 60 y que hoy a sus 80 años, sigue manteniendo gran forma y condición tanto vocal como física, capaz de emocionar hasta al más incrédulo: “Bienvenidos”, “Mientras El Cuerpo Aguante”, “Directo Al Corazón”, “No Estás Sola”, “El Río”, “Insurrección”, “Reina De La Noche”, “Raquel Es Un Burdel”, “Nueva Ola”.
Momento de que el maestro Ríos tomara un respiro, y Luis Prado interpretara “Estoy Gordo”.
Con la emoción a tope y un banco, acomodado frente al micrófono del originario del barrio Cartuja de Granada, España, regresó al escenario para arrancar aplausos de pie de 10 mil almas emocionadas con “Todo A Pulmón”; fiel a su estilo y peculiar sentido del humor, contextualiza los momentos en los que fueron creados los temas coreados por el respetable que dejó de lado los teléfonos disfrutar el momento, cosa que pocos pueden presumir de lograr: “El Blues De La Soledad”, “El Blues Del Autobús”, “En La Frontera”, “Nos Siguen Pegando Abajo”, un sentidísimo homenaje al genio Charly García, “Rocanrol Búmerang”, “El Rock De Una Noche De Verano”.
Momento del entretiempo, y “En La Rampa De Salida”, “Santa Lucía” e “Himno A La Alegría”.
Una velada completa, gozosa, que celebra la vida; ideal para enfrentar momentos convulsos como la política basura a la que estamos expuestos, sino por la falsa idealización de la libertad, donde se presume de estar conectados, pero completamente vacíos y solos, adictos a la dopamina, apáticos y confundidos, lo que nos aleja de un propósito y su significado. De ahí lo valioso de la congruencia de alguien como Miguel Ríos que, con gran oficio, nos enseña que no hay que confundir con acumular lo que queremos y no lo que necesitamos, así como cuando se le da un teléfono a un bebé aún antes que sea capaz de formular una oración completa.
Enhorabuena.




















