Noche de rimas contundentes en la Granjas México…

por: Bernardo Ameneyro Esquivel | @nayoameneyro
La noche del pasado jueves 19 de junio, se llevó a acabo la presentación de Natos y Waor en el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes, un regreso a la Ciudad de México importante para el icónico dúo de rap conformado por Gonzalo Cidre “Natos” y Fernando Hisado “Waor”, quienes ofrecieron un show harto potente.
Los temas elegidos para el concierto dieron cuenta de su historia e incluyeron temas de reciente manufactura: “Cicatrices”, “Sudores Fríos”, “Bicho Raro”, “Veneno”, “Perro Callejero”, “Caminaré”, “Dispuestos a Morir”, “Tantas Veces”, entre otros.
A pesar de haber estado lejos el aforo completo del venue de la colonia Granjas México, el público respetable que asistió provocó un elevado nivel de endorfinas en medio de sonrisas, abrazos, brindis y desgañites chulos; el ambiente y ruido para celebrar 15 años del dúo de rap que ha llenado de sudor cientos de establecimientos, algunos aptos y otros no tanto para presentarse ante su cada vez más numerosa legión de seguidores.
Seguidores como Fernando y su hermoso chamaco, ubicados en primera fila, que con sonrisa de oreja a oreja evidenció un gran momento que tuvimos la oportunidad de registrar, un niño, disfrutando de un concierto en un lugar seguro, con elementos técnicos y sonoros ideales para desgañitar junto a su A’Pá.
Historias cotidianas como las de Fer o como la de Diego y Larissa, que junto a su pandilla – no sabemos si recurrente o que en ese momento la armaron-, emanaban una vibra tan chingona y única que nos recuerdan porqué jijos de la rechingada nos dedicamos a esto.
El sudor y compromiso arriba del escenario no es algo que se pueda montar, es el resultado del sudor o fríos experimentados a lo largo de estos tres lustros en calles, antros, y cualquier cantidad y tamaño de escenarios, llegando a presentarse incluso en estadios.
Hablamos de la escuela freestyler que aporta la crudeza lírica, característica de un par de raperos que lo han vivido de todo, pero también la libertad creativa de no estacionarse en la visceralidad, lo que les permite llegar a un publico diferente, sin restar absolutamente nada a la intensidad del show, nomás hacemos referencia de los puntos climáticos de la historia contada a través del show, que reconoce su pasado, sus raíces, su esencia y da un aviso rotundo de que el proyecto tiene muchos años por delante al jugar o experimentar con nuevos elementos que nos provoca antojos de que lo concretado hasta ahora se fusione con elementos musicales de profundas raíces Latinoamericanas.
Enhorabuena.




















