Show 360°, Nostalgia transgeneracional…

por: Bernardo Ameneyro Esquivel | @nayoameneyro
Dio inicio la residencia de Caifanes en el Palacio de los Deportes que aforó a 22 mil personas que se dieron cita puntual a lo programado la noche del pasado viernes 5 de diciembre, la primera de cinco fechas en el también conocido como Domo de Cobre para disfrutar de un show renovado y harto espectacular por sus cualidades técnicas y tecnológicas que termina por atrapar a no sabemos qué número de generación en sus casi 40 años de vida de banda, la más importante de México.
Así, con show renovado y un sonido harto fino la columna circular, montada en el cenit del espectacular techo metálico, de donde colgaban pantallotas leds gigantes, de arriba hacia abajo circular, sobre un triángulo también gigantesco, donde se transmitieron detalles que ocurrían tanto arriba como abajo del escenario también circular, lo que permitió contextualizar las emociones con una vista esférica espectacular, logrando el efecto envolvente tanto por las imágenes del video en directo como el sonido ¡que bruto!, ¡qué chulada!, fue completamente envolvente y decir eso en un foro techado es decir mucho, y ni hablar de la iluminación que tanto la estroboscópica como la de tonos rojizos, daba cierto vértigo al viejito que les saluda mientras vuelve a disfrutar en espera de que el café le haga efecto: “Aquí No Es Así”, “Para Que No Digas”, “Detrás De Ti”, “Detrás De Los Cerros”, “Miedo”, “Miércoles de Ceniza”, “Viaje Astral”, “Nada”, “Los Dioses Ocultos”.
Mención aparte para “Y Caiste”, tema de reciente manufactura que dio un golpe de autoridad en las listas, registrando un chingazo nuevamente atemporal de la banda que comenzó a mediados de la década de los 80, ajá ¡el siglo pasado!, cuando alrededor del 30% de las más de 20 mil almas, ni siquiera habían nacido y estos mañosos -en el buen sentido- ponían en jaque a los zánganos de la industria que les encanta poner etiquetas a todo, orillándolos a fueran denominados como alternativos.
El sondtrack de una vida, dice tu tío el mamador que también asegura que “antes las cosas estaban mejor” y poco hacen por ser empáticos y consecuentes con la raza que hace el esfuerzo de pagar un boleto por cuarta década consecutiva, estos señorones conscientes de ello, decidieron democratizar el espacio, dándole la posibilidad a todos de tener la misma experiencia, independientemente de dónde se encontraran, convirtiendo aquello en el Palenque de los Deportes como atinadamente lo describió el maestro Saúl Hernández: “De Noche Todos los Gatos Son Pardos”, del icónico álbum El Diablito, “Cuéntame Tu Vida”, “Mátenme Porque Me Muero”, “Nubes”, “Viento”, “No Dejes Que”, “Afuera”, “Antes De Que Nos”, “Pachuco”, “Te Lo Pido”, “La Célula Que Explota”, “La Negra Tomasa”.
Hablamos de una banda que ha vivido de todo, desde cambios en la alineación, que vivieron un aprendizaje analógico y transitaron de manera casi que natural al pedo digital, que se adaptaron a los nuevos hábitos de consumo y esque de manera maravillosa, siguen siendo las mismas canciones que provocan que una chamaca o chamaco agarre una guitarra y aprenda a tocarla, las tareas siguen estando designadas como en la gloriosa década de los 90, los más chamacos hasta adelante, brincando, coreando y bailando todo el concierto, los más viejitos, aprovechamos las butacas para no terminar hecho cagada por intentar brincar como hace 20 años y nos emociona hasta la médula poder volver a verlos, plenos, mamalones, con un sonido fino, como ya había dicho, pero bien toscotes, en una forma física envidiable y con un respeto harto profundo por el público respetable que la noche de anoche zangoloteó el estadio cubierto de la colonia, Granjas México, Iztacalco, otrora Distrito Federal.

























