Noche de electrofunk en la colonia Nápoles…

por: Bernardo Ameneyro Esquivel | @nayoameneyro
La noche del pasado sábado 14 de febrero, la banda de electrofunk, música disco y synth-pop, originaria de Chihuahua, Midnight Generation, se presentó en el Pepsi Center luego de generar una gran expectativa en las diferentes plataformas digitales que calentaron los ánimos de los asistentes que registraron un importante aforo en el venue de la colonia Nápoles (casi que se atasca), para celebrar la vida en el día del amor y la amistad y claro presentar temas de reciente manufactura de su aclamado álbum Tender Love.
¿Una banda mexicana que toque música disco? Ajá, ¿Originaria del norte del país donde el 99% de la raza prefiere sonido de acordeón y bajo quinto? Ajá Pa’, es correcto A’Má, estos compitas lo lograron, a punta de chingazos, sin pedir permiso, aferrados a los fierros y a los sonidos sintéticos, creados por cajas de ritmos y sintetizadores del siglo pasado, aja, sí, esos que ya existían 30 años antes de estos mañosos -en el buen sentido-, se enamoraran del sonido robótico de los Roland, las voces distorsionadas dando efecto robótico, del sonido del bajo que tiene que ser protagonista y responsable de aportar el sentido funk a esos ritmos sincopados donde como ha dicho el camarada Fernando Mares (voz y guitarra), se trata de emular al maestro genio, todopoderoso Neil Rodgers (Chic), el músico estadounidense transgresor (no como tu tío que asegura que antes estábamos mejor) y a quien se le atribuye, haber aportado su granoTOTE de arena para que naciera el Hip-Hop con el tema “Good Times”, basta con preguntare a mis preciosos Sugarhill Gang.
Imposible no zangolotear el tamal con la propuesta del proyecto conformado por Fernando Mares, Luis Carlos “Bica” Valderrama, Carlos Amaya, Samuel Márquez y Diego Bustillos, quienes encontraron su propio sonido y propuesta sonora, resultado de que la música disco hiciera el amor durante meses con el synth-pop contemporáneo y luego de dejar empañados tantos vidrios como se pueden contar, se terminó por contagiar a miles no solo en nuestro paìs sino del otro lado del charco y los países vecinos del norte.
La calidez de la música disco clásica es el árbol genético que sostiene todo, no hay ritmos predecibles, recuerden que aquí sí hay músicos arriba del escenario y son harto experimentados, generando ritmos diferentes, no dependen nomás de los fierros viejos comandados de los sintetizadores, no queridas y queridos fans de San Valentín (por cierto, no existe, es Papá y Mamá y soporten), su oficio y mañas, provocan sorpresa y dinamismo en el acto En Vivo, lucen por su trabajo en conjunto, no porque alguien se las de de maestro de riffs o esas mamarrachadas, NO, aquí hay trabajo, chamacas y chamacos.
Cada acento musical fue celebrado por el publico respetable, ya sea sacando los prohibidos o bailando en su cuadrito imaginario, todo fue risas y diversión, lo que le permitió a los responsables de temas como “Don’t Wait Up”, “Young Girl”, “Calling You”, “Forever” y “Energy”, conectar con la plebada a través del bailongo que provocó emoción, fraternidad, inclusión, abrazos, muchos abrazos y diferentes muestras de amor entre compas, comas y novios que solo interrumpían su besuqueadera y arrimones para darle un trago a la cerveza o bailar.
Noche redonda donde la vida te dice dónde sí es, y basta tragar una dona con mi canalito Ricardo con la gente indicada, hablar de música durante un par de horas, bailar hasta entender la fucking vibra, para celebrar San Valentín y no nadar de inventadito.
Enhorabuena.













