Regreso triunfal del sonido bayou a la Ciudad de México…

por: Bernardo Ameneyro Esquivel
FOTOS CORTESÍA OCESA: JOSÉ JORGE CARREÓN
Bastaría decir con que fue uno de los mejores conciertos del año, pero ahí les va…
La noche del pasado lunes 29 de septiembre se presentó John Fogerty, cantante, compositor, multiinstrumentista, productor discográfico y guitarrista estadounidense, ícono de la historia del rock a nivel mundial quien, a sus 80 años, lució de manera espectacular por su energía en sus amplios registros vocales, característicos a su estilo en el Auditorio Nacional, donde se contabilizó casa llena con un aforo de 10 mil personas para disfrutar del agasajo de ver a un gigante, encabezando un proyecto musical donde conmemora sus más grandes éxitos de Creedence Clearwater Revival.
Hablamos de la obra de toda una vida siendo el autor de temas clave en la década de los 60 y 70, de un rock de raíces profundas con una estructura folk, blues y country, claro está y su extraordinario proceso de aculturación de géneros como el soul y el rhythm and blues, interpretada por gente güereja, cosa que alzaba varias cejas en dichos años y ni hablar de cuando se ponían experimentales con la psicodelia.
Todo aquello provocó que John Fogerty, encontrara recientemente a los cómplices ideales para regrabar sus éxitos, concretando el álbum LEGACY: The Creedence Clearwater Revival Years (2025), un atinado ejercicio, logrado con la ayuda de su familia: “Bad Moon Rising”, “Up Around the Bend”, “Green River”, “Born on the Bayou”, “Who’ll Stop the Rain”, “Lookin’ Out My Back Door”, “Lodi”, “Run Through the Jungle”, “Joy of My Life”, “Fight Fire”, “It Came Out of the Sky”, “Hey Tonight”, “Long as I Can See the Light”.
Antes de todos los achaques que llegan con los años, las preocupaciones, el dolor de rodilla (dicen), del estrés, la caída del cabello, de los dolores de cabeza, y así varias experiencias, los que fuimos afortunados, experimentamos el placer de la música a través de nuestros más cercanos; tal fue el caso de mi carnal Guillermo, mi querido Garrobo con quien tuve la fortuna de volver a coincidir y compartir un concierto más, gracias a nuestro oficio.
Me hizo favor de compartir un recuerdo de su señor padre con un breve comentario, nombre de disco y canción que, si bien no era el sencillo, promocionado por la disquera y medios, sí era tema ideal para treparle a los decibelios: “Keep On Chooglin’”, gran tema del Bayou Country el segundo álbum de estudio de la banda de rock Creedence Clearwater Revival, que significó vivir tres veces a mi carnalito chulo, la primera cuando chamaco, compartió ese momento no sé cuántas veces con su papá; la segunda cuando a través de la música lo recuerda, provocando un salto cuántico evidente en sus ojos con una memoria muy vívida y la tercera cuando lo comparte con quien les escribe y provoca en su colega, servidor y amigo un hermoso momento que fue sellado con uno de tantos abrazos que nos hemos dado, pero ahora fue harto especial.
Y esque así es la música, y las posibilidades increíbles del arte, es impresionante como temas creados entre 1967 y 1972, un período relativamente corto pero muy, MUY fructífero, sigue siendo celebrado casi 60 años después y de ahí la fortuna de atestiguar la entrega de un señorón que conecta de manera muy cálida con el público respetable, ya sea recordando la historia de su guitara, recuperada por su esposa, luego de 40 años de haberla perdido, o cuando se presentó en el festival Woodstock, o su relación especial con su familia, en especial sus hijos que lo acompañan en el escenario, concretando así el legado de un oficio que podemos asegurar está en buenas manos: “Have You Ever Seen the Rain?”, “Cotton Fields”, “Down on the Corner”, “The Old Man Down the Road”, “Fortunate Son”.
Luego de una breve pausa, cerraron con broche de oro con: “Travelin’ Band”, “Proud Mary”.
La generosidad del músico estadounidense es única, lo imaginamos de chamaco y seguro era de esos que por su desplante físico, hacía ver pequeño cualquier escenario; la disciplina es evidente en los registros vocales, que insisto, son muy particulares, manejando diferentes rangos, tanto graves como agudos y eso pocos lo hacen y menos ahora, considerando que el llamado mainstream, es dominado por personas que no son músicos y cuando cantan no se les entiende nada (sin dicción, y ni hablar de tonos), y no, no, es ofensivo, es descriptivo.
Enhorabuena.


