Noche de rock Latinoamericano atemporal…
Complicidad entre chamacos y no tan chamacos…
por: Bernardo Ameneyro Esquivel | @nayoameneyro
Luego de colgar el letrero de Localidades Agotadas, la banda de rock uruguaya El Cuarteto de Nos, formada en la ciudad de Montevideo en el año 1978, ofreció un conciertazo la noche del pasado sábado 18 de octubre en el Palacio de los Deportes, lo que les representó el show más grande de su carrera en México.
Desde nuestra llegada y trayecto al área de barricada, fue Impresionante atestiguar el nivel de concurrencia, muchas niñas y niños, muy chamaquitos, de menos de 15, incluso, da gusto, claro está, pero no deja de sorprender que una banda contemporánea al cuarentón que les escribe, conecte al nivel energético demostrado la noche de anoche, un verdadero escándalo, provocado por y para Roberto Musso (voz y guitarra), Álvaro Pintos (batería), Santiago Marrero (teclado y bajo) y Gustavo Antuña (gitarra).
Me explico: Luego de tener la fortuna de tener el mejor trabajo del Mundo: Foto Reportero y de haber asistido a cientos de conciertos, se sabe que donde asiste público con menoría de edad, el ruido es abrumador, gritos ensordecedores de principio a fin, la energía de la edad es obvia, pero que se conecte con líricas de crítica social, y se les redimensione, es de admirarse, es como volver a tener 15.
La veintena de temas elegidos para la noche obviamente incluyeron temas que apostaron a la nostalgia, los mensajes ácidos, esos que se burlan de las tragedias, ya sabe, fórmula ideal para sublimar el dolor, señalar al gandalla y sacudir la malilla: “Cara De Nada”, “El Hijo De Hernández”, “Ya No Sé Qué Hacer Conmigo”, “Lo Malo De Ser Bueno”, “Algo Mejor Que Hacer”, nuestra favorita por mucho, “El Cuarto De Nico”, “Fiesta En Lo del Hermes”.
El show apostó por una producción completamente renovada, juegos de luces espectaculares, pirotecnia alrededor de la pasarela dispuesta como parte del escenario, pantallotas que permitían ver a detalle al experimentado ensamble de músicos, lo que permitió al maestro Musso demostrar que es uno de los mejores frontman de la escena de Rock Latinoamericano.
Es evidente que lo de anoche no es casualidad, obvio es atribuible a las Mamás y Papás con excelente gusto musical, pero se debe subrayar que la banda no se durmió en sus laureles, no se conformó con seguirle hablando a la generación que ahora andamos canosos y con menos cabello, NO, estos maestros entendieron que la esencia de un mensaje sin duda es lo más importante, y que si se ama y adapta a las nuevas maneras tanto de consumir música como de difundirla, va a llegar sí o sí a los oídos de todos y se va a replicar, reproducir, aducir y razonar, en los que son afines o ideales: “Cómo Pasa El Tiempo”, “Ganaron Los Malos”, “Marioneta”, “El Perro”, “Maldito Show”.
Me vuelvo a explicar: Para un cuarentón que tiene muchos años tomando fotos de conciertos, le sigue costando trabajo entender que ahora nos comunicamos a través de videos, o sea la foto sigue siendo importante, se documenta la historia que nos ocupa, se necesita técnica y habilidades especiales, PERO, ahora lo que más se consume es el video, es decir la manera de llamar la atención a nuevas lectoras y lectores, sigue siendo audiovisual y es responsabilidad de uno aprender de las nuevas herramientas y adaptarse a los métodos de consumo.
Mención aparte y necesaria para “Contrapunto Para Humano y Computadora”, el tema que aborda el escabroso tema tecnológico que cuenta la historia entre una computadora humanizada y un humano que se cree máquina, ajá de esos que abundan, “Esplin”, “No Llora”, “Rorschach”, “Me Amo”, “Cinturón”, “Gaucho”, “Invierno”, “Miguel” y cerraron con una joya espectacular que volvió a ser un puente que define perfecto el espectro de atemporalidad: “Yendo A La Casa De Damián”.
Enhorabuena.


















