Revolución espiritual en CDMX…
Noche de Heavenly Metal en la colonia Nápoles…
por: Bernardo Ameneyro Esquivel | @nayoameneyro
La noche del pasado domingo 19 de octubre, la banda estadounidense de hard rock Skillet, ofreció un show de gran intensidad escénica en el Pepsi Center que registró un aforo importante (calculamos alrededor de ¾ de su capacidad) para disfrutar de una velada diferente, muy intensa, eso sí,
Con una producción que apostó por lo audiovisual, en especial por los gráficos espectaculares, proyectados en las pantallas gigantes y un juego de luces mamalón, la banda integrada por John Cooper (voz y bajo), Korey Cooper (teclados, guitarra y coros), Jen Ledger (batería y coros) y Seth Morrison (guitarra líder), aprovechó la oportunidad de presentarse ante el público más hermoso del Mundo, el mexicano, que esperaba con ansias esta fecha al grado de llegar a primeras horas del domingo (unos a las siete de la mañana), para disfrutar de un set harto poderoso: “Surviving the GameQ”, “Feel Invincible”, “Rise”, “Awake and Alive”, “Sick of It”, “Legendary”, “Ash in the Wind”, “Never Surrender”, una verdadera joya emocional “Whispers in the Dark”, donde el señor John Cooper, calificó como el público más loco ante el cual se habían presentado -y soporten perras panzonas de otros países- y que es más especial todavía porque fue su primera vez en la mejor ciudad del Mundo, la Ciudad de México -vuelvan a soportar-.
Así, el también conocido como Heavenly Metal, por sus raíces rock y metal cristiano, el venue de la colonia Nápoles se cimbró con historias que se relacionan a la religión cristiana: “Those Nights”, “Lions”, “Hero”, “Not Gonna Die”, “Unpopular”, “Psycho in My Head”, “Comatose”, “Monster” y “The Resistance”.
Los mensajes positivos, y principalmente activistas, provocaron en el respetable emociones variadas con un acto En Vivo muy intenso que luce por esencia ochenterísima y ciertamente glamorosa, resultando en un heavy metal cristiano que obviamente cantan de y para Jesús, pero que también cuenta con mensajes harto sentidos, por lo menos para el cuarentón que les escribe y que le dice en términos generales a toda la chamacada ya sea de manera figurativa o a veces directa, que no están solos, que el patrón los ama y siempre los está cuidando y eso mis queridos plebes se llama Fe, cosa hermosa que independientemente de qué religión profeses o no, mueve absolutamente todo y nada malo puede salir de eso.
Seguro regresan pronto y ojalá y ya los hayan invitado al circuito de festivales de nuestro país.
Enhorabuena























