Música, producción y cultura en conversación…

#VL26
A menos de un mes de celebrar la vigésimo sexta edición del Festival Iberoamericano de Cultura Musical, Vive Latino, presentado por Amazon, se llevó a cabo el diálogo “La música también se piensa”, con profesionales encargados de realizar el Vive Latino 2026, para hablar de Música, Producción y Cultura, en la Universidad del Claustro de Sor Juana para conocer cómo se produce, comunica y sostiene uno de los encuentros musicales más importantes de la región.
Con un podio harto atractivo tanto para representantes de medios de comunicación como estudiantes de la hermosa universidad, ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México, se contó con la participación de Jordi Puig (creador y director del Festival Vive Latino), Daniela Spalla (cantante, compositora e instrumentista), Ezra Buenrostro Hoogwater (arquitecto, director de arte y diseñador de producción) y Sandro Arellano Sayas (gerente de producción de OCESA).
Así, la charla Música, producción y cultura en conversación, fue moderada por María Fernanda Martínez, directora de Comunicación y Relaciones Públicas en OCESA, comenzó por presentar a los ponentes par de la charla y ubicar la importancia del festival: “es de los más emblemáticos e históricos y diríamos que fue con el que comenzó todo”…
El inicio del festival, de la idea a la primera edición… “Para muchos de nosotros el Vive Latino es una forma de vida, el festival no nació premeditado y pensado, Yo empecé a trabajar en OCESA muy Charito en el año 95 o 96, como promotor de espectáculos, mi tarea era avisarle a la gente que íbamos a tener un concierto, siempre me ha atraído la parte artística del Mundo y siempre he amado la música, el diseño y la organización; en ese entonces hacíamos mucho menos conciertos de los que hay ahora; nos dimos cuenta de que el rock latinoamericano, no tenía la ventana que merecía, sí había bandas que llenaban espacios importantes pero no había una plataforma como tal, nosotros nos enfocábamos al rock anglo y muy poco en español y en alguna ocasión, en una junta de producción, luego de haber tenido una presentación exitosa (no recuerda de quién), mi jefe Alejandro Soberón, comentó que debería hacer más de esos y le comenté que sí, que me encantaría pero que no creía que todos llenen igual, a lo que me respondió que los pusiera juntos, que igual y así funcionaba y bastó con esa respuesta para revolucionar mi cabeza”.
“Yo había tenido la oportunidad de ir a algunos festivales a Europa y todo empezó a agarrar forma en mi cabeza y decidí hacer un festival, cosa que no existían en nuestro país, no existían los festivales, soñamos en hacer uno sin saber exactamente en qué consistía hacerlo, la verdad es que fueron tiempos muy lindos, uno de joven tiene el arrojo de aventurarse lo que sea sin estar seguro de qué se está haciendo, ese fue el inicio en 1998, éramos una generación que empezaba y al mismo tiempo había talento musical emergente que empezaba a asomar la cabeza de camera importante, incluimos a otros ya consolidados y así fue como empezamos esta historia, tengo muy buenos recuerdos de esa etapa inicial”.
“En México de 1971 a 1986 no hubo conciertos en la Ciudad de México y claro que cuando tienes algo tan contenido y llega OCESA, aprovecha que ya operaban lugares como el Palacio de los Deportes y Autódromo Hermanos Rodríguez, para realizar un festival de música”.
“A la distancia uno no sabe si esta extraordinaria generación de bandas como Caifanes, Café Tacuba, Soda Stereo, Molotov, logró darle relevancia al festival o al revés que el Vive Latino, contribuyó a la grandeza d ellas bandas, al final es una retroalimentación muy bonita que no sabes cómo crecimos y terminó siendo un movimiento que generó nuevos festivales en todo el continente.
“Ahora el equipo es muy experimentado y hay dos cuestiones que siempre se plantean: ¿Qué cosas se deben de cambiar? y ¿Qué no debemos de cambiar?, claro que llega el momento en que e necesario cambiar algunas cosas para que se mantenga fresco pero es importante dónde está esa línea, de lo que se queda o sigue, Yo por ejemplo nunca cambiaría el título del póster que ya tiene 26 años: Festival Iberoamericano de Cultura Musical, Vive Latino. el arte cambia pero ese renglón nunca cambia y espero que así siga”.
¿Por dónde inicia la producción de una nueva edición? “Lo más importante es la curaduría artística, y claro que nos esforzamos por ofrecer un festival que sea toda una experiencia, de hacer un festival estético y agradable, la gente va a usarla ahí 10, 12 horas durante dos días y se trata de pulir detalles de logística y producción”.
“Tenemos la fortuna de trabajar en un equipo muy sólido en OCESA, el trabajo de espectáculos es un trabajo muy serio, la manera de hacer una industria claro que necesita profesionales que estén estudiando para que luego sume a la industria que ya existe”.
Es un honor ser parte del paisaje cultural de esta ciudad que ofrece tanto en ámbitos de cultura, gastronómica de producción, de literatura, etc. y creo que también si ha crecido tanto el Vive Latino es por la ciudad en la que estamos….
Lo que le representa a Daniella Spalla estar en el Vive Latino… “Siempre es un honor y una de las mejores noticias del año; cuando yo vivía en Argentina, yo seguía la transmisión En Vivo, siento que el festival me ha acompañado en mi carrera musical, y oye tenido la suerte de recorrer un camino que siempre soñé, como mi primera presentación en el Lunario del Auditorio Nacional que me hacía mucha ilusión, luego el Teatro Metropólitan, Auditorio Nacional y recién en el Palacio de los Deportes y el Vive Latino siempre me ha acompañado”.

“Este año para mi es especial porque por primera vez estoy con headliner, por lo cual estoy muy agradecida y espero que todo esto sirva como inspiración pa muchas otras chicas que están trabajando duro en su proyecto, soñando con ocupar espacios relevantes ya sea en la música o lo que sea a lo que se dediquen”.
“Cuando uno se presenta en Vive Latino, sigue teniendo la actitud de conquista porque me van a escuchar nuevos oídos, por que el setlist debe ser especial tanto par los fans como para los que estén por ahí de curiosos, busco darle una grata experiencia durante 45 minutos y conozcan la esencia de mi proyecto”.
Para Ezra Buenrostro Hoogwater (arquitecto, director de arte y diseñador de producción): ¿Cuál es tu gran función en el festival?… “Tengo 11 años en el Vive Latino, llegué por invitación de mi maestro Antonio Nuño Hierro, diseñador de producción con el que tengo 26 años haciendo cine”
“Todo inicia luego de la labor hecha por Jordi al aprobar el cartel y ya cuando está aprobado trabajamos con ese arte; desde mi percepción, es el único festival que se preocupa por tener una identidad y con los años, encontramos una manera que refleja la Ciudad de México, el Vive Latino es muy chilango y muy urbano; de ahí que se diseñara un recorrido donde se ha ido incluyendo diferentes actividades como una carpa de comedia y una de Lucha Libre, que son cosas que nos mueve mucho a los chilangos y difícilmente tendrían tanto éxito en otro lugar”.
“Lo que hacemos es que dentro de ese circuito, desarrollamos piezas artísticas, de diseño que reflejen el espíritu del festival y que ante todo, respeten al usuario; por lo que se desarrollaron muchos más espacios donde hubieran por ejemplo sombras y le sirviera ala gente, unos mejores lugares donde comer y e hecho de hacer todo este tipo de esfuerzos para que estén bien, hace toda la diferencia para que sea exitoso o no, porque puedes tener un lineup espectacular pero si no hay seguridad ni comodidades o cuidados, no se disfruta igual”.

“Somos responsables de desarrollar las piezas escultóricas que son inmensas pero también ligeras y lo más ecológicas posibles que se cuelgan a los costados de los escenarios, por ejemplo, y con los años, han ido evolucionando con la inclusión de elementos como luz interna de las esculturas, y eso ha permitido que el escenario principal sea cada vez sea más grande, de hecho a diferencia del primer escenario principal del festival, ahora es del triple de tamaño”.
“La experiencia audiovisual es otra a la que nos tocó a nosotros donde por ejemplo no existían las pantallas y se trata de diseñar que estos elementos se conviertan en una experiencia real y no nada más por meter tecnología por meter, sino por cómo se vive el momento”.
“Yo soy arquitecto de profesión, y mi acercamiento en con el cine me permitió desarrollar mis habilidades para desarrollar diferentes escenografías, me especialicé en este tema de arquitectura efímera, nunca pensé que esto me abriría esta puerta de producir conciertos cosa que no cambio por nada, los conciertos tienen una energía diferente”.
“En la primera edición, el Foro Sol estaba en obra y nos tocó desdibujarla, aprendimos que teníamos que desarrollar todo lo que hacemos en el taller y tener todo listo para montaje donde el tiempo siempre es reducido; desarrollamos piezas como el entre-gradas”.
“Somos muchos los implicados, fuimos generando grupos de trabajo como el grupo de escultores, la parte del presupuesto claro que es limitante por el hecho de que siempre se quiere hacer más cosas”.
La responsabilidad profesional desde el punto de vista de la Producción (Sandro Arellano Sayas)… “ Yo creo que nuestra responsabilidad es pasar la estafeta, sería muy engañoso que nos vamos a ir sin pasar el conocimiento, no, nos hemos apoyado en mucha gente, el año de 1993, cuando entramos al área de producción de OCESA, éramos 9 de iluminación, 8 en audio, creció para la edición del primer Vive Latino 11 y 12, respectivamente, par esta edición de 2026, van a ser más de 110 en iluminación, 90 de audio para tener todos los servicios porque no solamente nos enfocamos en los escenarios, la etapa en la que estamos ahora es en desarrollar el tema de servicio”.
“Cada año debemos tener la mentalidad de mejorar la experiencia para todos, tomamos los errores como experiencias, en las primeras ediciones por ejemplo, no respetábamos tanto el tiempo de los talentos y ahora sí somos muy precisos”.
“Recurso humano, recurso material y tiempo, esa es la fórmula que hay que cuidar, debemos garantizar por ejemplo que las bandas pueden estar tranquilas que se va a llevar a cabo su show y que el que siga después (15 o 30 minutos), va a tener esa misma seguridad)”.
“El festival está dividido en cuatro etapas: reproducción, montaje, operación del evento y desmontaje, en la primera parte se debe tener en consideración todo lo que contamos y conciliar con las necesidades que tienen los artistas, la segunda etapa donde se monta todo, claro que representa un reto, pero afortunadamente, la experiencia que hemos adquirido con los años, ya sabemos qué tenemos y qué no tenemos qué hacer, la etapa de la operación no es crítica para nada, en realidad es la que más se disfrutar, lo que sí es crítico es el desmontaje porque lo que nos tomó semanas montar se debe de desmontar en horas”.
“Se debe buscar la sincronía entre los recursos materiales, el humano y el tiempo”.
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