Noche de blues, psicodelia y espíritu latino…
por: Bernardo Ameneyro Esquivel | @nayoameneyro
La noche del pasado jueves 23 de abril, la banda argentina de rock fusión, originaria de Buenos Aires, Argentina, Los Espíritus, se presentó en el escenario Lunario del Auditorio Nacional para ofrecer un ritual de arraigo Latinoamericano, la visita número 12 en su cuenta personal de giras por nuestro país.
Con show propositivo, de esos que invitan a no repetirse y buscar nuevos caminos, el ritual de arraigo Latinoamericano con su fusión de sonidos rock y blues primitivos, crudotes, sin adornos, se trata de un laboratorio sonoro originario de la zona porteña que retrata a la perfección su cultura cosmopolita y que juega con elementos psicodélicos y hasta espaciales.
Ajá, hablamos del ensamble harto querido y admirado por el público mexicano Maxi Prietto, Miguel Mactas, Martín Ferbat y Pipe Correa quienes regresaron a nuestro país para ponerse al día con su fiel legión de seguidores chilangos, presentar temas de reciente manufactura y celebrar más de cinco lustros de este idilio, provocado por la música que nos recuerda la importancia de disfrutar el camino y dejar de pensar en obsesiones u objetivos: “El Viento”, “En Este Mundo No Hay Lugar”, “Jugo”, “El Palacio”, “La Mirada”, “Funeral”.
Con un setlist harto emocional que recordó la importancia de estar presente y permitirnos ser gobernados por el cerebelo por simple gozo de movernos durante un par de horas de un recital sencillo, sin complicaciones, a la vieja escuela, sin complicaciones a nivel producción, pero muy potente a nivel musical: “Camina”, “Navidad”, “El Árbol De Los Venenos”, “Lo Echaron Del Bar”, “Las Sirenas”, “Huracanes”, “Vamos A La Luna”, “Noches De Verano” y “La Rueda Que Mueve Al Mundo”.
Hay bandas que se vuelven más mañosos con el paso de los años -en el buen sentido-, me refiero a su cualidad de plasticidad musical, y más con temas que nos tienen más de una década, tarareando todo el día varias de sus melodías, estos tipos se reinventan, no se conforman con sonar igual que hace 15 primaveras, NO, conforme pasan los años nos permiten descubrir capas de sonidos de esos que te hacen descubrir una nueva cara de la canción, una completamente diferente a lo que habíamos percibido durante años, su nuevo sonido, sintetizado en el tema “Camina”, presagia el nuevo camino revívala de la banda en adelante; una esencia psicodélica de fuerte sentimiento latino muy de la década de los 70 y eso nos encanta, sus melodías son hipnóticas, de esas que provocan estados alterados con harta reverberación o delay, sonidos envolventes, pues, hipnóticos, de esos que como dice mi amigocha y gran periodista, Isabel, es comparable una especie de mantra y que como a ella, en medio de sudar la chichE, nos llena de paz.
Enhorabuena.



















